elecciones eu 2016

–Para José Cadena Cuadriello

Este 2016, como ustedes lo han notado, es año electoral en Estados Unidos. Para mí que crecí y viví la mayor parte de mi vida en México, en donde los partidos eligen a sus candidatos por dedazo, o si bien les va fingiendo elecciones internas que la mayoría de las veces sólo son un juego de fuercitas entre la cúpula, me fueron necesarios varios años y algunos alka-seltzer para comprender el misterioso proceso de selección interna de candidatos de los partidos estadounidenses, y después el proceso electoral general.

Aparentemente he sido bastante exitosa dando la impresión de que después de todo le entiendo al asunto, porque en los últimos días varias personas que viven en México me han pedido que escriba algo sobre cómo funciona, un texto tipo “Proceso electoral gringo para dummies“. Desde luego no soy ninguna autoridad en el tema, pero con muchas ganas y buena voluntad, escribí este texto bastante genérico; hay pequeños detalles, excepciones, ajustes en cada parte del proceso, que no estoy detallando aquí; pero como vistazo general, espero que en algo le ayude a alguien a entender un poquito más (hola, Laura).

 

Elecciones primarias (para elegir al candidato de cada partido)

Para empezar, la selección de candidatos de cada partido está abierta a todo aquél que esté registrado para votar. Cuando te registras (que sería como cuando en México sacas tu credencial de elector), puedes registrarte también como simpatizante de un partido; eso te permite participar en las elecciones primarias de dicho partido. Las reglas varían de estado a estado, pero en general en algunos estados también puedes participar en las primarias con sólo manifestarte verbalmente como simpatizante del partido. Al día de hoy, los candidatos viables por el Partido Demócrata son Hillary Clinton y Bernie Sanders, y por el Partido Republicano, Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz.

Hay dos mecanismos, que tal vez ya han oído en los medios o leído en alguna parte, para seleccionar al candidato de cada partido: los caucus y las elecciones primarias. Las primarias, que se celebran en 37 de los 50 estados, siguen el procedimiento que todos conocemos: se instalan urnas y la gente va y deposita su voto secreto. Los caucus son diferentes: son como asambleas comunitarias donde la gente se reúne y entre todos platican sobre los candidatos al que prefieren en cada precinto. Es un proceso bellísimo que no detallaré por el momento, pero que reseñé en este artículo que publiqué en 2008 en Mundo Abierto y que a quien esté interesado le recomiendo leer –perdonen la falta de modestia, pero creo que quedó más o menos claro.

No todos los estados votan al mismo tiempo, van escalonados y por eso es que los candidatos aparecen en los medios haciendo campaña durante meses; es porque van de estado en estado según vaya el calendario de las primarias. El primer estado en tener elecciones (caucus) fue Iowa, e inmediatamente después New Hampshire. Otros estados han seguido, y una de las fechas importantes es hoy, martes 1 de marzo. Este día 11 estados celebran su elección, y muchos opinan que los resultados para los partidos pueden ser decisivos, aunque hay otras entidades, como California, que tendrán su primaria hasta junio.

El candidato que gana en la primaria de cada estado, gana delegados para la convención de su partido. Cada estado cuenta con un número determinado de delegados, dependiendo de su densidad demográfica. Los estados que más delegados tienen son California, Texas, Nueva York y Florida. El número de delegados por estado lo decide cada partido.

Voy a tomar como ejemplo al Partido Demócrata. Este partido cuenta con 4,765 delegados en todo el país que asisten a su Convención Nacional, que este año se celebra del 25 al 28 de julio. En ese evento, los delegados votarán en representación de su demarcación demográfica; si los votantes del área que representan votaron por, digamos, Hillary Clinton, ese delegado deberá emitir su voto a favor de la candidata. Para ganar, un candidato necesita el voto de 2,383 de estos delegados. Tomemos el caso de la elección primaria de New Hampshire, celebrada el 9 de febrero. Siguiendo con el ejemplo del Partido Demócrata, de los 24 delegados que tiene este partido en ese estado, 9 fueron para Hillary y 15 para Bernie Sanders; el estado lo ganó Sanders. Pero en Nevada, de los 35 delegados en ese estado, 20 fueron para Hillary y 15 para Sanders; el estado lo ganó Hillary.

Mientras avanzan las primarias, cada candidato va sumando delegados hasta reunir los 2,383 que necesita(1). El diario New York Times tiene una página donde va registrando los resultados. En el caso del Partido Republicano, los números son otros: con un total de 2,472 delegados, el candidato ganador será el que tenga el voto de 1,237 de ellos. La Convención Nacional Republicana se celebrará del 18 al 21 de julio, una semana antes de la demócrata. Esto significa que a principios de agosto de 2016, sabremos quién será el candidato a la presidencia por ambos partidos.

 

La elección presidencial (8 de noviembre)

A partir de septiembre, y hasta el 8 de noviembre de 2016, las campañas presidenciales, ya con candidatos definidos, marcharán a  todo vapor. Pero el día de la elección el asunto no quedará decidido por la suma de los votos en las urnas. En la mayoría de las democracias del mundo, el proceso de una elección es muy sencillo: la gente va a las urnas, deposita los votos, los votos se cuentan, el candidato que tenga más votos gana. Sin embargo en Estados Unidos aún opera el ancestral sistema de electores, individuos que representan a los votantes en un Colegio Electoral.

El Colegio Electoral es un organismo conformado por 538 electores, que son como representantes de un cierto porcentaje de la población. La cantidad de electores asignados por estado depende de la densidad poblacional de dicho estado. Así, por ejemplo, California y Texas, estados muy extensos y muy poblados, cuentan con 55 y 38 electores respectivamente; los estados chiquitos y poco poblados, como Vermont (que es chiquito) o Alaska (que es grandote, pero en el que sólo viven Sarah Palin, su familia y unos alces, –jo, jo), cuentan sólo con tres electores. Si sumamos los de todos los estados, el total es 538.

 

electoralcollege

 

Estos 538 electores se reúnen  y votan según el resultado obtenido en su estado. Por ejemplo, si en California gana el candidato demócrata, los 55 delegados de California llegarán a esa reunión a votar por el candidato demócrata. Ese voto, se llama voto electoral –el mapa que puse aquí arriba, entonces, es un mapa de distribución de votos electorales.

La elección de noviembre determina el triunfo del candidato de uno u otro partido en cada estado. El día de la elección, todos los ciudadanos acuden a las urnas, tal como en el resto de los países, y depositan su voto. La diferencia es que cuando se cuentan los votos, digamos, de California, estos votos NO se suman a los votos de los otros estados. Voy a poner un ejemplo con una hipotética cifra cerrada. Imaginemos que en California votan 100 personas. Imaginemos que de esas, 70 votan por el candidato A y 30 por el candidato B. Como ganó el candidato A, los 55 votos electorales de California serán para él, y lo que ganó el candidato B ya no cuenta. En inglés esta regla se conoce como “winner takes all”, o sea, el ganador se lleva todo. Por eso se dice que en una elección, lo que se está peleando no son los votos individuales, sino los votos electorales: se necesitan 270 o más para ganar la elección. Pero claro, para ganar los votos electorales, es importante que la gente ejerza el voto individual.

¿Recuerdan el caso Florida en el año 2000, cuando Al Gore “perdió” la presidencia contra George Bush? Florida tiene 29 votos electorales, es un estado importante. Cuando se hizo el recuento –que registró irregularidades, pero eso es un asunto aparte-, la diferencia entre Gore y Bush fue de menos de 600 votos individuales. Por esa diferencia, Bush se quedó con los 29 votos electorales y ganó la elección.

Esa es una lección que los estadounidenses no olvidan, que les hizo recordar que cada voto cuenta. Si mil, dos mil, tres mil de las personas que simpatizaban con Gore pero que no acudieron a las urnas, hubieran ido a votar, el resultado, el destino del país –y probablemente del mundo– habría sido otro.

Este sistema de “winner takes all” ha sido muy cuestionado por la falta de representación parcial en la que quedan quienes votaron por el candidato que no ganó en su estado. Quienes lo critican han planteado la posibilidad de cambiarlo por uno de representación proporcional: que si el estado tiene 10 votos electorales, y 70% de los votos va por uno y 30% por otro, pues tres votos electorales vayan siete para uno y tres para el otro. Creo que un par de estados lo aplican, pero el grueso del país se rige por el “winner takes all”.

Curiosamente, en el país que se hace llamar el más democrático del mundo, este sistema también puede provocar que llegue a la presidencia quien tuvo menos votos individuales. Voy a poner un ejemplo con los tres estados más grandes en cuanto a votos electorales; las cifras que usaré son reales, aunque es poco probable que los resultados se registraran así; es sólo para ilustrar esta posibilidad, que se ha dado poquísimas veces, pero que existe.

Digamos que California, Texas y Florida, fueran los tres estados a considerar. Sus cifras son estas

Estado               Votantes          Votos electorales

California          17 millones          55
Texas                13 millones          38
Florida              11 millones          29

Ahora supongamos que el voto se dividiera así:

 

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Si se fijan, en la suma de votos individuales, los azules tendrían 26 millones de votos y los rojos 15 millones; pero en la suma de votos electorales (delegados), los azules quedarían con 55 votos electorales y los rojos con 67.

En la elección del 2000 pasó algo así: Gore tuvo más de medio millón más de votos individuales que Bush a nivel nacional, pero Bush tuvo más votos electorales; la diferencia la hizo Florida.

Y pues si hasta aquí me entendieron algo, me doy por bien servida. Obviamente hay muchísimas aristas en este complejo proceso que van cambiando de elección en elección, de estado a estado, entre partidos, y al interior de cada partido. Si alguno de ustedes desea agregar información, o si considera que debemos hablar de algo más de aquí a noviembre, bienvenidos los comentarios y sugerencias.//

 

(1) En el caso del Partido Demócrata, los delegados no se obtienen sólo con el voto popular. Existe otra categoría, los súper delegados, que son funcionarios o personalidades en el gobierno, que pueden ofrecer su apoyo a uno u otro candidato de manera individual, sin que medie representación alguna.

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