Televisa_es_un_peligro_para_Mexico

 

El sábado 9 de enero, mientras todo mundo leía, releía y volvía a leer en estado de shock la entrevista que hicieron Kate del Castillo y Sean Penn a Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como El Chapo, otra nota circulaba de manera más discreta en las redes sociales. Era la de un reportero del Noroeste llamado Carlos López, quien narraba la manera en la que el presentador de Televisa, Carlos Loret de Mola, obtuvo la exclusiva de la recaptura del líder del Cártel de Sinaloa.

“Tal y como sucedió en febrero del 2014 en el condominio Miramar de Mazatlán (donde el capo fue capturado)… la Secretaría de Marina armó (nuevamente) un montaje especial en Los Mochis, para que el conductor de Televisa, relatara la fuga de El Chapo y su supuesta captura por parte de los Marinos”.

Según la crónica del Noroeste, Loret “llegó a la vivienda de la colonia Las Palmas en una Chevrolet Suburban, escoltada por elementos de la Armada de México”, y rápidamente la casa que fue la última guarida del capo, fue acordonada para impedir el paso a los representantes de medios de comunicación que desde el jueves estaban haciendo guardia en el lugar.

El reportero da cuenta de que detrás del cerco federal, decenas de periodistas locales, nacionales e internacionales trataban de obtener una buena imagen, cuando de pronto un oficial se acercó para aclararles: “No pueden pasar, es una orden de apoyar a Televisa, dar las facilidades y mostrar la ruta de escape del ‘Chapo’; a todos los demás se les dará el recorrido el lunes”.

Loret estuvo en la casa de seguridad de la que escapó Guzmán Loera por espacio de tres horas y se retiró “escoltado por 20 marinos”. De ahí se fue al motel Doux, donde tuvo todo tipo de facilidades para continuar reporteando su historia. El Debate, otro medio local, también narró que mientras los distintos medios estuvieron haciendo el intento por ingresar a la habitación 51 -donde se tomó la imagen de El Chapo esposado y enfundado en la ahora famosísima camiseta de tirantes- no lo lograron.

Loret de Mola, en cambio, llegó al motel con su caravana “incluyendo dos carros de la Marina que lo cuidaban por delante y por detrás, y grabó hasta el último rincón”.

El periodista y su equipo estuvieron en el motel alrededor de 15 minutos; y después del exhaustivo reporteo se dirigieron a comer al restaurante El Farallón, “un lugar caro y exclusivo de Los Mochis”.

Ok. Dejando de lado las consideraciones ético-periodísticas que se refieren al caso. Dejando de lado las “exclusivas” que evidencian el contubernio Televisa-Gobierno. Dejando de lado el alardeo con el que actuó Loret de Mola y su equipo. Dejando de lado el circo y la “nueva verdad oficial” que llegará a millones de hogares mexicanos a través de la televisora más poderosa del país. Dejando de lado -de momento- todo eso, lo que debería quedar claro para todos los ciudadanos es que esa cobertura periodística, es a todas luces, una cobertura ilegal.

¿Se imaginan ustedes, por ejemplo, a la Deutsche Marine escoltando, permitiendo y ayudando a un periodista de RTL Televisión, a destrozar en exclusiva, un escenario criminal? ¿Se imaginan ustedes a un reportero de Tele France 1 siendo escoltado por 20 elementos del Ejército francés de arriba a abajo, por toda una ciudad, sin que a nadie le parezca, cuando menos, grotesco? ¿Se imaginan ustedes a elementos de la Royal Navy obstruyendo el derecho a la información de cientos de medios, en favor de uno sólo, llámese la BBC (pública) o la ITV (privada)? ¿Se imaginan ustedes al reportero estrella de Televisión Española (TVE) teniendo acceso exclusivo a un escenario criminal a decisión de un puñado de militares? ¿Desde cuándo en México es potestad de las Fuerzas Armadas decidir sobre el derecho de acceso a la información? ¿Se da cuenta el gobierno de Enrique Peña Nieto y la propia Televisa, que más allá de la patética imagen que se proyecta al mundo con estas acciones, éstas son totalmente ilegales?

Hablaba de este tema con una jurista que lo tiene muy claro: este cúmulo de actuaciones están simple y llanamente fuera de la legalidad. Primero, porque el escenario del crimen ha sido violado durante el proceso de levantamiento de una averiguación previa, cuya principal característica es la secrecía; siendo así, solo las autoridades que se encargan de construir esta investigación están autorizadas a entrar; de lo contrario, necesariamente se alteran las evidencias. En segundo término, una vez que se permitió alterar este escenario, se violó el derecho a la información de los mexicanos, ya que la Secretaría de Marina lo obstruyó claramente a favor de un medio (cuenta la nota que fuera de la última guarida del Chapo había representantes de todos los medios nacionales y algunos internacionales como El País, The New York Times o The Guardian). Y finalmente e igual de preocupante es el hecho de que dentro de la misión y funciones de la multicitada dependencia no está la de acompañar o escoltar a un periodista durante una cobertura mediática; y menos aun usar recursos públicos que deben ser destinados a proteger las aguas y el territorio nacional, para otros fines.

Efectivamente, haciendo un repaso de la Ley Orgánica de la Armada de México y su reglamento, nunca encontré dentro de las 16 atribuciones que se le confieren, la de escoltar a los informadores en su labor periodística. La Armada de México es una Institución Militar Nacional cuya misión es emplear el poder naval de la Federación para la defensa exterior y coadyuvar en la seguridad interior. Tiene la tarea por ejemplo, de realizar acciones para salvaguardar la soberanía y defender la integridad del territorio nacional en el mar territorial, zona marítimo-terrestre, islas, cayos, arrecifes, zócalos y plataforma continental; así como en aguas interiores, lacustres y ríos. Entonces, ¿es que Televisa ya es parte de la soberanía nacional y no nos hemos enterado?

#coberturailegal

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