Un fiscal federal ordena una investigación de traición a la patria contra unos periodistas por revelar información de Estado. Les amenaza desde un año de cárcel hasta cadena perpetua.

¿Dónde pasó esta historia?

Recientemente leemos y escuchamos noticias de periodistas amenazados en México, Estados Unidos, Turquía, China, Perú, Colombia, Brasil, España o Francia, entre otros. En varios casos, las amenazas llegan a muerte.

Y ninguna esquina del mundo se salva de este acoso a la información.

El fiscal federal de Alemania (Bundesanwaltschaft) fue quien lanzó la investigación los periodistas que realizan el blog independiente sobre política alemana Netzpolitik.org, Markus Beckedahl y Andre Meister. Esto fue el jueves 30 de agosto.

“No nos vamos a dejar intimidar. Porque es eso lo que hacen, intimidarnos. En los últimos meses ha quedado claro que nuestro gobierno está completamente inmiscuido con las actividades de espionaje de la NSA (una de las agencias de espionaje de Estados Unidos)”, había dicho Markus Beckedahl en una de las entrevistas que dio para la radio alemana.

Los comentarios de medios tradicionales se sumaron al apoyo de estos periodistas independientes. El Estado alemán estaría buscando apoyar a Estados Unidos en su cacería de brujas contra los “soplones” para mantener sus secretos lo más guardado posible. También desde la Asociación de Periodistas de Alemania se calificó desde un inicio el proceso como un “ataque a la libertad de prensa”.

Ambos periodistas de Netzpolitik.org habían dado a conocer en febrero y abril pasados información sobre los planes internos de la Oficina de Protección a la Constitución, la institución federal que se encarga de la seguridad de Alemania.

Esos planes tenían que ver con la forma en que los servicios secretos clasificarían la comunicación en internet, un asunto que los periodistas en sus publicaciones catalogan de importante porque “el Gobierno alemán está haciendo de internet una máquina de espionaje omnipotente”.

En suma: los periodistas de netzpolitik.org no habían hecho otra cosa que lo mismo que Julian Assange, Le Monde, The Guardian, Washington Post, y Der Spiegel, entre otros. Estos medios habían recibido también demandas o intentos de demandas, pero sus grandes equipos de abogados impidieron que llegara a mayores. Con los blogueros alemanes comienza otro capítulo en esta historia.

Las críticas a la investigación de Netzpolitik han sido tantas, que entre la Fiscalía, el Ministerio de Justicia y los servicios secretos comenzaron a echarse la culpa entre sí sobre quien buscó asentar la acusación de “traición a la patria”. Esta semana fue despedido el Fiscal Federal, Harald Range, con lo que se podría decir que la batalla por la libertad de expresión está comenzando a cobrar una victoria. Aunque la historia todavía está en puntos suspensivos.

Definitivamente no hay periodistas asesinados en Alemania. Pero la estela de lo que pasa en México cruza el mundo y pasa justo por Berlín debido a un factor común: el acoso a los profesionales de la información.

¿A quién beneficia el desamparo periodístico? ¿Por qué la sociedad no se involucra más en la defensa de los medios, que hasta ahora solo se han defendido entre ellos principalmente?

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