Campo de refugiadosHay tres asuntos que me han ocupado esta semana enormemente: los túneles del Chapo, la deuda griega y los migrantes en Alemania.

Todo parece no estar entrelazado, pero nosotros los periodistas siempre podemos hacerlo de maneras mágicas (en realidad son trucos literarios que uno aprende con la presión del tiempo).

Pero en este momento no quiero hablar ni del Chapo (soy el hazmerreir en Berlín: o todo mundo quiere contratar mis servicios como tunelador, o cada construcción que hay en las calles berlinesas es mi culpa, porque ando ensayando con túneles). En este tema cada quien tiene más información y opinión que yo.

Sobre la deuda griega he organizado tres debates muy interesantes con periodistas en Berlín que, de hablar español Varoufakis, me habría rogado participar.

Así que me quedo con el tercer asunto: los migrantes en Alemania. Desde hace meses existe el debate por las cuotas de migración en Europa. Que cada país europeo acepte más migrantes de acuerdo a sus capacidades económicas y a su densidad de población. Pero muchos no quieren. Prefieren que todos los migrantes se queden en las fronteras de la Unión Europea. Países pobres y golpeados –Italia, Grecia, España, Portugal, Bulgaria o Rumania- que son usados como escudo para los “grandes futuros” europeos –Alemania, Holanda, Francia-.

A la constante inmigración del norte de África, se ha sumado la de las guerras recientes, como Afganistán, Irak, Siria o Palestina. Y es precisamente el video sobre una niña palestina el que estos últimos días se causó un gran revuelo en Alemania.

Reem, una niña de 14 años de edad que lleva 4 viviendo en Alemania, aparece en un video con compañeros de escuela en una plática con la canciller Angela Merkel en la ciudad de Rostock. En una sesión de preguntas, ella dice que últimamente piensa en una cuestión: el hecho de saber cómo será su futuro si por el momento vive aquí pero sabe que no puede hacerlo. Su familia está en proceso de ser deportada.

“Tengo objetivos, quiero estudiar. Es de verdad un deseo, y algo que quiero lograr. Y es un poco incómodo ver cómo otros aquí gozan su vida y que uno mismo no pueda hacerlo”, dice Reem en un alemán casi perfecto.

La canciller Merkel contesta de una forma que parece segura, pero que si se analiza bien, denota cierto nerviosismo por –asumo- la falta de conocimiento de cómo actuar ante estos casos (transcribo literal la respuesta, con todas sus inconexiones gramaticales): “Entiendo, y sin embargo tengo que, a veces esto es política dura. Así que cuando estás frente a mí, y me pareces una persona muy simpática, pero también sabes que en los campos de refugiados del Líbano hay miles y miles, y no les puedes ‘vengan todos a Alemania, y todos los de África, vengan, todos pueden venir’. No podemos lograr esto. Estamos divididos con esto. Y la única respuesta que tenemos es que no debe de esperar tanto en los procesos de refugiados. Pero muchos deberán regresar”.

Después el que funge como moderador hace una pregunta a la canciller sobre la rapidez de estos procesos, y Merkel: “Creo que en el lapso de un año, todos los casos… (hace una pausa y ve a donde la niña) Oh, no, pero lo hiciste bien (y se acerca a la niña)”.

El moderador interrumpe diciendo que no se trata de hacerlo bien, sino que todo lo que dijo la canciller es una situación dura para la niña.

“Sé que es una situación dura”, revira Merkel, “por eso quiero acariciarla, porque no quería ponerla en esa situación. Y porque quiero decirle que expuso muy bien a mucha gente cómo uno puede venir a Alemania”.

Esto causó una ola de indignación en Alemania. Nunca antes había tenido un video tan compartido en mi historial de Facebook o en Twitter. El hashtag usado fue #MerkelStreichelt, “Merkel acaricia”. Los comentarios con el que los videos y el hasta fueron usados denotaban indignación:

  • ¿Cómo Merkel puede ser tan fría?
  • Los alemanes son fríos
  • Merkel no se dejó llevar por las emociones y vere que la situación podría cambiar en lo mínimo
  • Merkel no solo tiene limitaciones emocionales, sino de lenguaje
  • A Merkel le debería de dar una vergüenza enorme frente a esa niña
  • La vida es otra cosa que marketing político
  • Si se le critica a Merkel la falta de empatía, se hace con justa razón

Pero la pregunta no es obvia: ¿qué debió haber hecho Merkel en este momento? ¿tomar a la niña en sus brazos y decirle que debe quedarse?

Un colega venezolano de la redacción de repente dijo en voz alta: si hubiera sido un niño en mi país en tiempos de Chávez, Chávez efectivamente habría tomado al niño entre brazos y gritado “que me consigan al papá de este niño” para darle asilo inmediatamente.

¿Y el resto de los refugiados? ¿de Palestina? ¿de Siria? ¿de Afganistán? ¿de Irak? ¿de todo el norte de África?

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