Instrucciones para ser optimista… en México

Por Beatriz Rivas

Creo que ya lo he dicho, pero siento la necesidad de repetirlo. Si usamos Facebook como termómetro del sentir de los ciudadanos (al menos, de quienes utilizan las redes sociales), nos damos cuenta de que las malas noticias no nos gustan. De que las notas “serias y profundas” reciben menos “likes” que una fotografía de los volcanes o una frase simpática o cursi. Estamos hartos –y con mucha razón– de las quejas y las pésimas noticias en este país que –no hay manera de negarlo–, se nos está deshaciendo entre las manos.

Así que hoy decidí buscar una manera de ser optimista en medio de la catarata de desafortunados sucesos que recibimos a diario. Por lo tanto, voy a escribir esta columna desde otro punto de vista: con un filtro de tolerancia. Decidí leer la realidad (y las noticias) con un enfoque distinto. Todas las notas, he de aclararlo (para que no me acusen de plagio) las tomé del diario Reforma, pero cualquier otro periódico sirve para nuestros fines.

Aquí van los ejemplos que, espero, les puedan servir a ustedes para que al leer los diarios, no sufran tanto. Con un poco de esfuerzo, he logrado verle un aspecto positivo a casi todo.

“Cuesta a Colima romance de Góber”. Resulta que el gobernador de ese estado, con el dinero de los ciudadanos (obviamente), pagó, durante tres años, un total de 584 mil pesos en la renta de un inmueble que jamás habitó, pero que es propiedad de una mujer con quien tuvo una relación fuera de matrimonio. Es alentador saber que quien gobierna Colima es un hombre generoso que, a pesar de no tener ninguna obligación formal con su “enamorada”, la protege, apoya y ayuda de esa manera. ¿No creen?

“Romero y Niño Verde, los peores senadores”. Este encabezado nos demuestra que los mexicanos podemos y sabemos evaluar bien a nuestros legisladores. Somos capaces de calificar su desempeño respecto a las iniciativas de ley que promovieron, puntos de acuerdo presentados, intervenciones en tribuna, asistencias etc. Ahora, de ahí a que hagamos algo para solucionar el problema, es otra cosa. Pero ese aspecto sale fuera del optimismo que me propuse ejercer el día de hoy.

“Surge en Chiapas Trump mexicano”. El aspirante a la alcaldía de Comitán declaró, con un tino inmejorable: “A los delincuentes les decimos que se vayan a Guatemala”. Tener un Trump en México no puede más que ser una buena noticia. Al menos, si no sólo hace el mismo tipo de sutiles declaraciones que el empresario estadounidense, si no también invierte en edificios, centros comerciales y demás negocios del Trump original, creando empleos en Chiapas e inyectándole grandes cantidades de dinero a la economía local. Tal vez hasta patrocine un Miss Universo hecho en su Estado, que atraiga al turismo y a la prensa de espectáculos. Bueno, hay que tener esperanzas…

“Hace PVEM caja chica en San Lázaro”. ¡Claro! Con recursos de los mexicanos. Lo primera buena noticia, es que la caja es chica, no grande. La segunda, que el Partido Verde, que tan mala fama tiene, con ese dinero (39.7 millones de pesos de gastos que, en lugar de usarlos, los está “ahorrando”) podrá recuperar su imagen, renacer y limpiar su mala fama, pagando spots de televisión y radio al por mayor.

“Se dan diputados salientes 2 millones”. Sí, cuando la actual Legislatura se vaya, cada uno se llevará casi dos millones de pesos entre fondo de ahorro, dietas y parte proporcional de su aguinaldo (más otras prestaciones). Los legisladores son representantes de todos los mexicanos, eso significa que si a ellos les va tan bien, por lo tanto, al resto de los mexicanos también nos irá bien. Tendremos un digno retiro como ellos, vales de despensa, seguro con médicos privados, seguros de vida, apoyo en gastos funerarios, atención dental gratuita y demás maravillas.

“Bloquean guaruras calle para que Jr. queme llanta”. En esta nota, todo es positivo. ¿Imagínense lo que hubiera pasado si el chamaco, a bordo de un Corvette Stingray Coupé, hubiera hecho trompos y arrancones en una calle transitada? Seguramente hubiera chocado con otro automóvil, provocando un fuerte accidente y hasta atropellado a algún transeúnte. Lo que hicieron los bondadosos escoltas, fue proteger a la ciudadanía.

“Construyen primero, luego piden permiso”. Resulta que hay varios constructores que comienzan a edificar centros comerciales o unidades habitacionales sin los permisos requeridos. Vaya, hasta con la esperanza de que se modifique el uso de suelo. Hay, incluso, negocios que ya están operando. Eso no hace más que comprobar que la sabiduría popular es, valga la redundancia, muy sabia. ¿O no siempre hemos dicho: “Más vale pedir perdón que pedir permiso”?

“Abandonan la Galería de Palacio Nacional”. Yo ahí vi una muy buena exposición sobre las mayas y creo que el espacio era ideal, pero supongo que los expertos tienen información con la que yo no cuento. El caso es que después de que el gobierno de Calderón gastó 200 millones de pesos para acondicionar ese espacio y convertirlo en museo, ahora está abandonado. ¿Qué es lo bueno de esta noticia? Pues que ese espacio podrá ser destinado a otro uso. Seguramente en Palacio Nacional se necesita, de manera urgente, una bodega para los artículos de limpieza (escobas, trapos y esas cosas) o para almacenar papelería. Ya lo tienen: listo para usarse y con la iluminación y el aire acondicionado ideal. Así que sean optimistas: el dinero que se invirtió no acabará en el bote de basura.

“A un año, Rotonda continúa sin ilustre”. Este encabezado sirvió para denunciar el lamentable estado en el que se encuentra la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores. Tumbas abandonadas: 115 en total. Las promesas de los delegados de arreglar el lugar se han quedado en eso, en promesas. ¿De qué manera se puede ver el lado optimista de este hecho? Muy fácil: los muertos, afortunadamente, no se dan cuenta.

“Recuestan en el piso a pacientes del IMSS”. Al menos en la sala de urgencias del Hospital General 194 de Naucalpan, no se dan abasto. No sé por qué imagino que lo mismo pasa en muchos otros hospitales de la República. Una persona, por ejemplo, llegó con una embolia y permaneció en una silla, a falta de camas o camillas, durante más de 48 horas. Hay enfermos en el piso, sobre cartones. Aquí me rindo. Este ejercicio no me está sirviendo de nada. No hay manera de justificar optimismo alguno. Ni siquiera con sarcasmos, humor negro (que es lo mío) o ironías. Lo peor es que revisé las primeras secciones de los últimos veinte días. Una noticia tras otra. Muchas noticias. Y mis ganas de mantenerme optimista, fueron diluyéndose. Ahora, son nulas.

Jorge Ibargüengoitia publicó sus geniales artículos en Excélsior “Instrucciones para vivir en México” desde 1969 hasta 1976. Lo hizo con mucho éxito. Yo, en 2015, me declaro incompetente para dar cualquier tipo de instrucciones para mantenerse optimista en este país en el que seguimos dejando que todo lo malo pase.

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