Página a cuadros

¿Premios a la Impunidad?

Por Beatriz Rivas

Sí, es estéril y redundante dar un premio a quienes son impunes. El adjetivo mismo (¿o será atributo, mérito?) trae consigo la recompensa: salir bien librado y a veces hasta aplaudido de los peores actos de corrupción e, incluso, de los crímenes más detestables. Así que suena ocioso, además, otorgarle un reconocimiento público al o a los personajes en cuestión. Un acto bien organizado, con votación democrática de los asistentes para entregarles, a los impunes, diploma y medalla parecería difícil de creer. No es una ocurrencia cotidiana, pero en este país en que hay un claro contubernio entre gobernantes, empresarios y quienes imparten la justicia, a los ciudadanos comunes y corrientes no nos queda de otra más que imaginar formas originales de ponerlos en evidencia.

El colectivo Ojos de Perro organizó, hace poco, la entrega de estos particulares premios. Sobra decir que los candidatos no asistieron; ojalá, al menos, se hayan enterado de sus nominaciones y no se hayan sentido orgullosos. El evento, llevado a cabo en el Teatro Bar el Vicio, gracias a la generosidad de las Reinas Chulas, fue un éxito. Aunque (era de esperarse) tuvo poco eco en la prensa, fue un paso más para poner en evidencia a quienes ya se han acostumbrado a delinquir sin consecuencias. Eso de “quien la hace, la paga” en este país es una quimera. Y, en cierta forma, todos aquellos que nos quedamos con los brazos cruzados somos cómplices.

Es para quienes no se enteraron de esta importante premiación, que escribo hoy.

A la ceremonia asistieron invitados de lujo: La Perra Brava (Fernanda Tapia), Témoris Grecko caracterizado de Tuareg, así como los mismísimos Don Enrique Peña Nieto (Cecilia Sotres) y el Excelentísimo Don Carlos Salinas de Gortari (Nora Huerta). El escritor y músico Armando Vega-Gil estrenó su nueva rola: “Ojos de perro contra la impunidad”, con la compañía de su ukulele loco, su rica voz de rockero y Luis Alberto Castillo en las percusiones. Una canción pegajosa que fue rápidamente aprendida y coreada (¿o ladrada?) por el público.

Directamente del paraíso, de pronto llegó una aparición divina: Santa Rita (Ana Francis Mor). Una mártir (que no virgen) quien, a los 36 años, después de haber perdido a su marido y a sus hijos, ingresó a un convento a orar y sufrir su penitencia durante 40 años. ¿Por qué llegó esta Santa? Pues porque resulta que es patrona de las pérdidas, el abuso, las causas imposibles y los casos difíciles y desesperados. Habrá que rezarle todos los días…

Después de haber presentado, en videos especialmente preparados para el evento, los múltiples méritos de los candidatos, los ahí presentes decidimos quiénes serían los ganadores. La decisión fue difícil, hay que reconocerlo. Pero, finalmente, Don Jesús Zambrano y Miguel Ángel Yunes se levantaron como los triunfadores máximos. Eso sí, no contábamos (más bien, era lógico) con que Cuauhtémoc Gutiérrez se agandallaría el primer lugar, con la complicidad de Peña Nieto. Así se las gastan. Así se las han gastado desde hace mucho tiempo y, si no hacemos algo (además de premiarlos), seguirán con las mismas costumbres que tantos beneficios les han reportado a unos cuantos y tanto daño le han hecho al país.

Con mis ganas de contar los resultados, no aclaré quiénes fueron algunos de los candidatos: Manlio Fabio Beltrones, Jesús Zambrano, Javier Duarte, Héctor Astudillo Flores, Ricardo Monreal, Hilario Ramírez Villanueva (Layín), Fernando Bribiesca Sahagún, Claudia Pavlovich, Juan Armando Hinojosa y el Partido Verde enterito… entre otros más.

¿En general, qué distingue a tan “honorables” ciudadanos? Después de un rato de búsqueda por internet, las páginas oficiales de todos ellos, luego de decirnos fecha y lugar de nacimiento, enumeran sus estudios, virtudes e importantes puestos políticos: una carrera siempre ascendente. Cada logro conseguido es subrayado y aplaudido. En cambio, las noticias de diferentes medios de información (diarios internacionales, incluidos) hablan de un panorama muy distinto (y eso que la libertad de prensa cada vez es más escasa): graves denuncias que los vinculan, a ellos o a sus familiares, con el narcotráfico. Cobros de comisiones ilegales para gestionar recursos federales a favor de algún municipio. Participación activa (y escondida) en “moches”. Protección a narcotraficantes u otro tipo de delincuentes. Simulación de gastos de campaña. Falsedad en declaraciones patrimoniales. Enriquecimiento ilícito al amparo de sus cargos públicos. Esposas, amantes o hijos con una cantidad excesiva de bienes muebles que no pueden explicar. Cuentas bancarias que engordan por minuto. Bodegas, terrenos, oficinas, casas en México y el extranjero, gasolineras, ranchos, yates, aviones privados que jamás podrían haber adquirido con su sueldo. Extralimitación de sus funciones. Apoyan o son apoyados por las delincuencias organizadas. Rebase en topes de campaña. Desvío de recursos. Licitaciones ilícitas o falsas. Cambian de partido e ideología por mera conveniencia y, ya que están en el bando contrario, acusan a su antiguo partido de lo que sea. Palomeo de candidatos. Responsabilidad en quebrantos financieros. Corrupción al por mayor… y todo un rosario de ilegalidades. ¿Algo más? Amenazas y asesinato de opositores. Amenazas y asesinato de periodistas. Chantajes. Torturas. Cadáveres. Desaparecidos. Fosas clandestinas.

Sus “currícula” ejemplares también incluyen fotos, videos y declaraciones folclóricas: “Robé pero poquito porque estaban bien pobres las arcas, sólo les di una rasuradita”. “Yo siempre he sido un cabrón a toda madre”. ¿Y qué tal aquel baile de un alcalde con una joven, en algún evento público, mientras le levanta la falda (¡dos veces!) dejando su ropa interior al descubierto? Videos de entregas de maletines con millones en efectivo. Filmaciones de fiestas, con cargo al erario público, en las que contratan a “edecanes” de generosas medidas. Mejor ya ni hablar de las “ventaneadas” que se dan ellos, o sus familiares, en las redes sociales: fotos comprometedoras, tuits ofensivos y demás perlas a las que tenemos acceso gracias a la tecnología de nuestros días.

Además de lo anterior, ¿qué los hermana? Todos afirman tener la conciencia tranquila, las manos limpias y no ser responsables de nada de lo que se les acusa. Les preocupa únicamente el bienestar de los ciudadanos y le evolución de nuestro país. ¡Sí señor, se nota! Por eso fueron reconocidos en esta significativa ceremonia.

Botanas, cervezas al 2 X 1, chiflidos, aplausos, risas, mentadas, indignación. Hubo un poco de todo en la entrega de los premios a la impunidad 2015. Lo que no hubo en exceso fue luz… sí, quién sabe si fue una orden divina (parece ser que en el cielo también hay partidos políticos y cámaras de diputados) o un acto de censura de los electricistas, de la delegación, de los vecinos que ya alucinan el ruido de este cuarteto de reinas escandalosas o una simple casualidad de una falla eléctrica en el barrio, el caso es que el “chou” se llevó a cabo con las luces de emergencia. Aún así, como escribirían en cualquier sección de sociales: la velada fue un éxito. Al finalizar, se proyectó el video de Michelle Solano, “Grito de Guerra”, y disfrutamos de la música de “Moros y Cristianos”.

Los invitados (en realidad era entrada libre), además de divertirnos, sentimos una mezcla de necesidad urgente de reflexión y un mucho de indignación profunda, con las ganas de seguir celebrando que México, aunque hayan querido arrancárnoslo desde hace mucho tiempo, sigue siendo nuestro. Tan sólo falta demostrarlo.

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