Gabriel García Márquez

 La noche del Jueves Santo, cuando a Gabriel García Márquez ya le habían salido alas, naufragaba un tesoro en internet. Una joya aventada al mar picado de 2 mil 400 millones de navegantes de la red, que apenas le habían arrancado (hasta hoy) 396 reproducciones: una cumbia desfachatada inspirada en los días que a “Gabo” lo querían asesinar.

Sucedió poco después del atardecer, cuando el duelo nos ensombrecía a millones. Quería sentir al periodista narrador de historias cerquita de mí, porque yo nunca lo conocí. Ni de lejos ni de cerca. Lo más próximo fue pasar frente al 144 de la calle Fuego en la colonia Jardines del Pedregal; así que busqué en Youtube las canciones inspiradas en sus letras y me tumbé en el sillón para encontrarlo ahí.

Sonó primero Daniel Camino y su clásico “Macondo”  en las voces de Óscar Chávez, Luisín Landáez y Celso Piña. Seguí por “El vallenato Nobel” de Rafael Escalona y pasé a “Soledad” de Totó La Momposina. La pérdida caía como un piano en la cabeza, así que le quise poner alegría a la noche con “Me voy para Macondo”, escrita por Graciela Arango, pero interpretada por Giolito y su Combo y “Ojos de perro azul” de Rubén Blades.

Después, el asunto se puso más alternativo: reproduje “Banana Co” de Radiohead, supuestamente inspirada en la obra “100 años de soledad”. Hay quienes dicen que esa referencia es inexacta, pero bien podría ser cierta, pues otros artistas de ese tamaño tomaron como referencia a “Gabo”. Ahí está el video “Losing my religión” de R.E.M. dedicado a “El amor en tiempos del cólera”.

La lista de reproducción se paseaba por el departamento con fluidez. Sonaban cumbias colombianas, vallenatos, bachatas y hasta rock alternativo hecho en Georgia, Estados Unidos, como tributo al padre de los Aurelianos ¡chingadamadre, Gabo, hasta eso nos diste!

Pero la música topó con un extraño cuya voz no conocí. Era una cumbia alegre, aguda, básica, de ritmo casi predeterminado en los teclados de principiantes, que a los ocho segundos se anunció así:

Esta cumbia es un homenaje a nuestro premio Nobel
Gabriel García Márquez
y a México

Me paré del sillón: en la geografía de la pantalla de Youtube, el video “cumbia a gabriel garcia marquez-adalberto chamorro tovar” (sic) tenía cero “me gusta”, un “me disgusta” y cero comentarios. El usuario “elcompajulio” subió este video el 8 de julio de 2012 sin ninguna descripción, arrumbando la canción junto con otras 429 piezas. Para ilustrarla, dejó una foto fija de dos acordeones sobre una cama destendida en una habitación azul de  paredes despintadas. Más inadvertido, imposible.

La letra, escrita casi infantilmente, sigue así:

Apresuradamente, con paso bien seguro,
y conciencia tranquila,
camina un escritor
buscando una salida
que permita vivir
a él y su familia
libremente como el Sol

Porque él ha recibido
en forma oportuna
del amigo sincero
secreta información
que peligra su vida
por acción dirigida
contra toda persona
que no es del gobernador
que no es del gobernador

Y pudo llegar a tiempo
para entrar en la embajada
del indio país hermano
ejemplo de dignidad
del indio país hermano
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad

La letra está inspirada en los días posteriores a marzo de 1981: “Gabo”, quien ya alternaba residencia entre la ciudad de México y Bogotá, fue acusado en Colombia de brindar ayuda al grupo guerrillero M-19, un movimiento armado que nació a partir del presunto fraude electoral de 1970 que llevó a la presidencia al derechista Misael Pastrana. El escritor, con ideas abiertamente de izquierda, supo por amigos cercanos que su nombre figuraba en una lista de intelectuales a quienes el gobierno pretendía aprehender, torturar y, posiblemente, asesinar. Eso habían hecho ya con el poeta Luis Vidales y la artista Feliza Bursztyn, así que tomó maletas y con su esposa Mercedes Barcha se refugió en la embajada de México en Colombia.

La democracia sin tolerancia
no es democracia
es una dictadura

Alegre tristemente
estando ya salvado
pidió el salvoconducto
a quien manda en la nación
que llega enseguida
sin dos veces pensarlo
y con tono tranquilo
tan fundada petición

Porque no había un motivo
que fuera justificable
a los ojos del gobierno
para esa decisión
Él toma la medida
y declara esa persona
un ilustre embajador

Horas después, un permiso gubernamental le permitió volar –con boletos pagados por él mismo– a suelo azteca, donde terminó por fijar su residencia. Un año más tarde, en octubre, “Gabo” pasó a la eternidad al ganar el Premio Nobel de Literatura.

Y pudo volar a tiempo
el gran cóndor de los Andes
con nostalgia de guayaba
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad
ejemplo de dignidad

La reproduje y otra vez (tal vez las últimas 30 reproducciones salieron de mi computadora) y me quedé maravillado con esa crónica tan sensible. Pensé que “Gabo” estaría orgulloso, si es que nunca la escuchó: ahí había una historia contada tan simple, tan emotiva, narrada como lo hacían nuestros abuelos.

¿Quién es el autor? Lo busqué en Google y su nombre no salió. Más en Youtube y Facebook, pero sin resultados. En buscadores de música como Spotify o Grooveshark y nada. Mandé un mensaje a quien subió el video a la red, pero no he recibido respuesta. Parece que un fantasma escribió mi cumbia favorita sobre el periodista que nos enseñó que este es el mejor oficio del mundo. 

Lo sentí cerquita y cuando la música calló, fue como si me arrebataran la conversación que nunca tuve con él. Pensé que somos muy pobres por quedarnos sin “Gabo” en tiempos de cínicos para el periodismo; pero al menos, él, gran cóndor de los Andes, pudo volar a tiempo.

Acá, los que amamos este oficio, seguiremos su ejemplo de dignidad.

Ejemplo de dignidad.

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